Iniciamos una nueva forma literaria: las "tonteorías". Son teorías no probadas, teoremas de uno mismo que nunca se publicarán, pero tan ciertos como la de la gravedad o la atómico molecular...

Es el tema de la calle, siempre con secretismos y nada público. Este post es un antes y un después en el mundo informaticocafecístico (informática + café), probablemente me juego en él la integridad del blog o la de mi vida propia, por lo que desde ahora entiendo totalmente a Julian Assange.
Llevo estudiando más de un año las cafeterías Starbucks, esa marca elitista y con calidad, de ambiente neoyorquino y relajado, con una buena política social ("Un capuccino". "¿Cómo te llamas?").
Como habréis podido observar, si frecuentáis zonas con estos establecimientos, existe un fenómeno que arrasa. Un cliente potencial común en todas las cafeterías, situado generalmente en los cristales grandes con butacas o taburetes en los que todo lo que sucede es algo público, como la vida de los colaboradores de Sálvame.
Efectivamente, hablamos del Homo Apple. Ese ser que lleva un MacBook y lo luce con su imponente manzanita incandescente encendida en su cubierta. El Homo Apple, frecuenta estos sitios de ambiente relajado para no hacer nada más que mostrar su flamante ordenador, y disfrutar viendo películas, o fotos.
La finalidad del post, a parte de informar de esta existencia, es prevenir al lector. Cuidado, señores lectores, a ustedes y a los dueños de Starbucks. Apple ha lanzado el nuevo MacBook Air, en el que destaca su ligereza, y con ello su portabilidad, con lo que desde ahora, el Starbucks se convertirá en un auténtico cibercafé, con fines meramente visuales, con lo que se cerrará la entrada a las personas que por comodidad o economía seguimos usando Windows (y esperamos que sea por poco tiempo).
Ahí queda eso, soy consciente de que me la he jugado, pero debo mucho al blog.
PD: Señores de Apple, Ren y Starbucks, un guiño para ustedes: ;)
Y aquí más o menos la tonteoría de hoy. Ya en 2011, y con el blog reabierto oficialmente (hacía mucho que no escribía). Tras unas vacaciones familiares y mágicas, y metido en la rutina (esa rutina que mola) me despido.
From Madrid estrenando año with love,
Juan Paños





