El mundo de la magia es muy complicado a nivel personal. Generalmente, se asemeja mucho al teatro: creas un personaje y lo llevas en tus actuaciones, luego está el "otro yo". Es peligroso si no lo haces bien desde el principio, debes distinguir ambas partes y saber cuándo y cómo usarlas.

En mi caso me costó mucho hacer esta distinción. Vi a muchos magos con sus dos "caras", y me decepcionaron bastante: magos cómicos sobre el escenario, y personas muy sosas e insulsas bajo éste. De ahí mi nombre artístico, Juan Paños es mi nombre real, no quería hacer distinciones para evitar esa "hipocresía mágica" que tanto me decepcionó, y también me gusta mi nombre con esa "ñ", que tanto molesta en internet y en el resto del mundo... Por eso pensé lo que quería ser en un futuro y ahora. Me gusta ser yo mismo sobre un escenario: la naturalidad es la clave del éxito, por eso termino muchas veces improvisando (siempre sobre una base), o diciendo chistes espontáneos (que no suelen tener gracia, algo duro a lo que estoy acostumbrado (jaja)). Pienso que la gente valora más la naturalidad, en lo general, aún teniendo un personaje determinado para cada juego; de hecho en Houdini, dependiendo de la mesa, me convierto en un super agente secreto de la CIA, en un superhéroe, en un loco, o en un pre-adolescente tímido.
Muchas veces he sobre actuado, o no he matado a algún niño respondón (cuando debería), por estar actuando. Pero eso es meramente una cuestión de respeto.
En definitiva, ese es el cariño que le tengo a la magia, me hace ser mejor persona o más correcto por si me cruzo con alguien que ha sido mi público, es poco probable, pero posible.
Recuerdo que Pablo Segóbriga el primer día me lo dijo: "La clave del éxito es la naturalidad-dijo-y, si tu eructas en tu casa, hazlo en un escenario... ¡Que no!" Lo he intentado llevar a la práctica en este mundillo tan curioso, y por ahora va bien...
Me despido por hoy, transparente y natural,
Juan Paños.