Para continuar con alguna sección un poco abandonada, presentamos a continuación, una nueva entrega de Mentiras como puños, que viene muy a cuento en esta época del año... Ahí va:
Tienen nombre oficial: "los primeros imbéciles", y son todos aquellos que hicieron algo que otro copió, y así sucesivamente hasta que se convirtió en algo oficial, una moda, lo que ahora sería un trending topic. Quizá es un poco complicado explicarlo sin un ejemplo, vamos a ver…
Os presento a uno de los primeros imbéciles: Daniel (con el acento en "Da", no en "niel"). Daniel nació en 1928 en Brighton, Inglaterra. No hace falta saber mucho de Daniel, nos interesa que durante la Segunda Guerra Mundial, Daniel defendió su vida, y lo consiguió… Tras ello, Daniel, con su esposa Dorothy viajó por todo el mundo (sus hijos vivían a su bola, "at their ball") y, habiendo sido invitados por un amigo de su infancia, Michael; llegaron hasta la costa mediterránea, Benidorm, donde Michael se había comprado una casa en la playa… Estamos en 1969, hacía dos años que llegaban los primeros vuelos internacionales hacia la zona, comenzaba el boom turístico en Benidorm. Así, Michael se convierte en uno de esos primeros imbéciles que veranearon en Benidorm.
Daniel visitó la zona, y se enamoró de Benidorm y su gente, siempre lo decía: "Me he enamorado de Benidorm y su gente" (con acento anglosajón) (Dorothy odiaba que usase el verbo enamorar con tanta facilidad, ella prefería decir "me he quedado prendada" (con acento anglosajón, pero femenino) (en su opinión, era mucho más elegante y menos directo). El caso es que Daniel y Dorothy se turnaban la casa que compraron "a pachas" ("at pacheision") con Michael y su señora de cuyo nombre no me acuerdo) (es curioso no acordarse de un nombre en una historia inventada). En uno de esos veranos, Daniel vio unas sandalias preciosas, cuero resistente, cómodas y fresquitas, a Daniel le encantaron, y Dorothy se quedó prendada de ellas… Compraron las sandalias, Dorothy prefirió que fuesen "crecederas", para ser fiel a su instinto materno, pensando que a Daniel con sus 47 años, todavía no le había llegado "el estirón". Daniel se probó sus sandalias, no quería discutir con Dorothy, pero sabía que le quedaban grandes. Al llegar a su casa, tenían prisa pues Daniel y Dorothy iban a dar su paseo de las tardes; Dorothy dijo: "¿por qué no estrenas tus sandalias?" (con acento anglosajón, menos femenino, más dictatorial…). A Daniel no le quedó otra, las sandalias eran un número más, y tuvo la idea de su vida: calcetines.
Se hicieron fotos que luego enseñaron, Michael fue el siguiente en usar calcetines con sandalias y, evidentemente, no fue el último…
Como dije, os presento a uno de los primeros imbéciles: Daniel, el primer "imbécil" que usó chanclas y calcetines… Hubo más imbéciles, claro…: el primer imbécil que usó twitter, el primer imbécil que dijo que los pantalones de campana molaban otra vez, el primer imbécil que dijo "rebota, rebota que en tu culo explota"… Y un montón de imbéciles, millones de imbéciles que han cambiado el mundo, pero que no son conocidos; porque… Sí, son imbéciles…
De corazón, a los primeros imbéciles que hicieron algo. Gracias, pedazo de imbéciles...

No me preguntéis cómo ha surgido, ni si existe realmente algún Daniel que me haya inspirado, o si he visto a alguien con sandalias y calcetines... Solo puedo decir que cuando he escrito esto, estaba en mis plenas facultades intelectuales. Gracias.
De vacaciones, contento con los resultados del curso e ilusionado con el otoño-invierno de "Con la excusa de la magia"... Hasta aquí por hoy.
From Alicante (al ladito de Benidorm) with love,
Juan Paños