
01 octubre 2012
Historia de una corona. Cuando algo es gracioso...

27 julio 2011
Aburrido en el garaje...
Adjunto pues un nuevo corto que espero que guste: "Aburrido en el garaje", y, por lo menos, está un poco más trabajado que el anterior. Ahora sí, espero que os guste...
NOTA: Clic AQUÍ para verlo en Alta Definición (HD).
Grabado, editado y disfrutado desde un pequeño pueblo de Bilbao, disfrutando del invierno, que diga... verano. Con lluvia y nubes, aumenta la inspiración. Aquí queda esto.
From el garaje de Ibarrangelu with love,
Juan Paños
15 julio 2011
Daniel, uno de los primeros imbéciles...
Tienen nombre oficial: "los primeros imbéciles", y son todos aquellos que hicieron algo que otro copió, y así sucesivamente hasta que se convirtió en algo oficial, una moda, lo que ahora sería un trending topic. Quizá es un poco complicado explicarlo sin un ejemplo, vamos a ver…
Os presento a uno de los primeros imbéciles: Daniel (con el acento en "Da", no en "niel"). Daniel nació en 1928 en Brighton, Inglaterra. No hace falta saber mucho de Daniel, nos interesa que durante la Segunda Guerra Mundial, Daniel defendió su vida, y lo consiguió… Tras ello, Daniel, con su esposa Dorothy viajó por todo el mundo (sus hijos vivían a su bola, "at their ball") y, habiendo sido invitados por un amigo de su infancia, Michael; llegaron hasta la costa mediterránea, Benidorm, donde Michael se había comprado una casa en la playa… Estamos en 1969, hacía dos años que llegaban los primeros vuelos internacionales hacia la zona, comenzaba el boom turístico en Benidorm. Así, Michael se convierte en uno de esos primeros imbéciles que veranearon en Benidorm.
Daniel visitó la zona, y se enamoró de Benidorm y su gente, siempre lo decía: "Me he enamorado de Benidorm y su gente" (con acento anglosajón) (Dorothy odiaba que usase el verbo enamorar con tanta facilidad, ella prefería decir "me he quedado prendada" (con acento anglosajón, pero femenino) (en su opinión, era mucho más elegante y menos directo). El caso es que Daniel y Dorothy se turnaban la casa que compraron "a pachas" ("at pacheision") con Michael y su señora de cuyo nombre no me acuerdo) (es curioso no acordarse de un nombre en una historia inventada). En uno de esos veranos, Daniel vio unas sandalias preciosas, cuero resistente, cómodas y fresquitas, a Daniel le encantaron, y Dorothy se quedó prendada de ellas… Compraron las sandalias, Dorothy prefirió que fuesen "crecederas", para ser fiel a su instinto materno, pensando que a Daniel con sus 47 años, todavía no le había llegado "el estirón". Daniel se probó sus sandalias, no quería discutir con Dorothy, pero sabía que le quedaban grandes. Al llegar a su casa, tenían prisa pues Daniel y Dorothy iban a dar su paseo de las tardes; Dorothy dijo: "¿por qué no estrenas tus sandalias?" (con acento anglosajón, menos femenino, más dictatorial…). A Daniel no le quedó otra, las sandalias eran un número más, y tuvo la idea de su vida: calcetines.
Se hicieron fotos que luego enseñaron, Michael fue el siguiente en usar calcetines con sandalias y, evidentemente, no fue el último…
Como dije, os presento a uno de los primeros imbéciles: Daniel, el primer "imbécil" que usó chanclas y calcetines… Hubo más imbéciles, claro…: el primer imbécil que usó twitter, el primer imbécil que dijo que los pantalones de campana molaban otra vez, el primer imbécil que dijo "rebota, rebota que en tu culo explota"… Y un montón de imbéciles, millones de imbéciles que han cambiado el mundo, pero que no son conocidos; porque… Sí, son imbéciles…
De corazón, a los primeros imbéciles que hicieron algo. Gracias, pedazo de imbéciles...
No me preguntéis cómo ha surgido, ni si existe realmente algún Daniel que me haya inspirado, o si he visto a alguien con sandalias y calcetines... Solo puedo decir que cuando he escrito esto, estaba en mis plenas facultades intelectuales. Gracias.
De vacaciones, contento con los resultados del curso e ilusionado con el otoño-invierno de "Con la excusa de la magia"... Hasta aquí por hoy.
From Alicante (al ladito de Benidorm) with love,
Juan Paños
14 mayo 2011
¿Crisis? ¡Manda colchones!

Madrid, abril de 2011. En un impulso por el aprendizaje, dejo de estudiar y enciendo el televisor. Veo el telediario; en la televisión usan el término de “crisis económica mundial”, o “crisis económica global”. A mí me da que pensar...
Imaginemos que existe X dinero en todo el mundo; mal repartido, pero X dinero. Si hablamos de crisis nacional, podemos explicarla diciendo que la globalización y el mercado entre Inglaterra y España, ha hecho que el dinero que antes era español, ahora sea inglés; el típico caso de “dinero Gibraltar” (término económico referido a cosas que antes eran españolas y ahora inglesas). Si la crisis fuese así, Inglaterra se encontraría perfectamente, y España no.
Al hablar de crisis mundial, hablamos de que ningún país se encuentra bien, por lo que me encontré con dos opciones: o que La Tierra ha iniciado comercio extraterrestre, y nuestro dinero lo tienen los marcianos; o que hay dinero que desaparece.
Tras un mes de investigación, he encontrado por qué el dinero desaparece: colchones. De toda la vida, ha existido el topicazo rural de “no me fío de los bancos, y guardo mis ahorros en los colchones”.
A primeros de mayo de 2011, fui a un pueblo de 190 habitantes, El Hito (Cuenca). En las calles se conocía el método anticapitalista, y más de un vecino aseguró tener millones y millones acumulados en el colchón. Otro vecino, con vistas al futuro, tenía guardados varios pares de calzoncillos de esparto. “La moda es cíclica, guardo calzoncillos de esparto en el colchón para venderlos cuando se pongan de moda de nuevo”, aseguraba Santi, propietario de una tienda de ultramarinos.
Hasta ahora solo hemos demostrado cómo el mito es famoso en El Hito (véase el juego de palabras. Me encantan los juegos de palabras, como el Scrabble); pero seguimos sin saber cómo desaparece.
Durante mi estancia en El Hito, un vecino, Hermenegildo, “Herme” para los colegas, falleció. Dejó por lo tanto, según mis cálculos, 189 habitantes en total. Su mujer, Cándida, me explicó cómo, tras quedarse viuda, envió al estercolero el colchón sobre el que Hermenegildo dormía. Más tarde descubrí que era también el colchón en el cual, sin que ella lo supiera, escondía todos sus ahorros, y un calzoncillo de esparto que Santi le dejó para forrarse.
Fui al estercolero del Hito al día siguiente, encontré un colchón lleno de dinero, no había ningún calzoncillo, pero sí una nota que decía: “Herme, entregaré el importe del valioso calzoncillo a Cándida cuando lo venda, como habíamos quedado. Fdo: Santi”.
Por lo tanto, la semana siguiente, el colchón sería destruido para reciclar. Y con él, se quemarían dos millones de pesetas, sin contar todos los millones de todos los habitantes de todos los pueblos. Qué fuerte.
Conclusión: durmamos en sacos de dormir. Los colchones provocan crisis... Crisis mundial.
Tras el famoso "Cortomierdaje" de la semana pasada, he hecho una reedición del vídeo de "From lost to the (...)", que dedico a todos aquellos que dijisteis que era lento para tan poca gracia, creo que ahora es un poco más rápido...